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viernes, 23 de diciembre de 2016

¿Crecer o morir? No existe tal dilema.

Para que nuestra actividad empresarial resulte efectiva, es necesario trabajar de forma disciplinada, consistente y constante (¿existe acaso otra manera de trabajar?). Mi afirmación es bastante obvia pero en la realidad cotidiana se practica muy pocas veces. La mayoría de las empresas trabajan en sentido contrario: sin disciplina, sin consistencia, sin constancia. Y prueba de ello es la tasa de mortalidad empresarial que oscila entre el 70 y el 85 por ciento a nivel mundial.

En palabras sencillas, son más las empresas que mueren que las que sobreviven pero no es como para ponernos melancólicos y tristes (claro, mientras no sea nuestra propia empresa la que muera ¿verdad?), la cifra es solo de promedio. Existen empresas verdaderamente longevas como la Kongō Gumi Co., Ltd., dedicada a las construcciones fundada en el año 578 y que se declaró en bancarrota en 2006 tras permanecer activa por 1,428 años.

Tenemos otro ejemplo de longevidad con el hotel Hoshi Ryokan fundado en el año 718 y sigue activo después de 1,288 años (figura en el Libro Guinness de los récords). Los tiempos cambian y las empresas también. Hoy el promedio de vida empresarial varía según la región del mundo que se trate. La empresas latinoamericanas viven una media de 12 años, las españolas 11.69 y las mexicanas 7.7 años, aunque debemos tomar en cuenta que también las condiciones del entorno cambian.

En 1920 las empresas que cotizaban en el Índice S&P 500 (Standard and Poor’s 500 Index) vivían en promedio 67 años, hoy viven 15 aunque hay quienes afirman que son solo 10 años. Si tomamos en cuenta las conclusiones publicadas por la Real Sociedad de Londres, el hecho de que una empresa desaparezca no es necesariamente negativo porque podría deberse a que la empresa se transforma en otra empresa o pasa a formar parte de una más grande. Esta gran velocidad con la que desaparecen las empresas, vaticina que en el 2027 solo quedará el 25% de las empresas del Índice S&P 500. Pero insisto, no debe ser tema de preocupación sino de reflexión primero, y de acción después.

Entonces ¿el camino para las empresas debería ser el crecimiento? ¿Convertirlas en grandes corporaciones para que logren sobrevivir el paso del tiempo? Esta es una alternativa que tiene dos modelos a seguir: el modelo occidental que busca el crecimiento permanente de las empresas a costa de su independencia (fusiones, adquisiciones) y el modelo oriental que evita a toda costa el crecimiento para conservar la propiedad de la empresa con la familia original.

Precisamente las empresas longevas antes mencionadas (Kongō Gumi y Hoshi Ryokan) son de origen japonés y pertenecientes prácticamente a una sola familia a lo largo de su historia. ¿Cómo lo han logrado? Una buena explicación la proporciona el profesor Makoto Kanda de la Universidad Meiji Gakuin: "Las compañías japonesas han podido sobrevivir durante tanto tiempo porque son pequeñas, sobre todo familiares, y porque se enfocan en el principio o credo de que no están vinculadas exclusivamente a obtener ganancias".

Y esto nos habla del estilo occidental que persigue ante todos la obtención de ganancias a corto plazo, la rentabilidad, lo que a su vez permite un crecimiento permanente y sostenido a lo largo del tiempo. Una de las empresas consultoras con mayor prestigio a nivel mundial, McKinsey  nos proporciona su metodología de “Los tres horizontes de crecimiento” muy útil en tiempos de incertidumbre ya que en palabras de la propia firma de trata de un modelo “para equilibrar la atención (de Dirección) y las inversiones en el rendimiento actual y las oportunidades de crecimiento (futuro)”. Y dame la oportunidad de recibir tus comentarios.  

martes, 29 de noviembre de 2016

Innovación y aprendizaje organizacional

Los factores que intervienen dentro de una empresa cuando ésta busca realizar mejoras que incrementen su productividad (cantidad de productos obtenidos con relación a los recursos utilizados para su obtención) y por ende, su rentabilidad (relación entre los beneficios obtenidos y la inversión realizada para lograrlos) permiten formarnos una idea sobre el papel que juega la innovación dentro de las empresas.

¿Qué tan difícil puede ser incrementar la productividad mediante el uso de la innovación? Entendiendo ésta como “la implementación de un producto (bien o servicio) o proceso nuevo o con un alto grado de mejora, o un método de comercialización u organización nuevo aplicado a las prácticas de negocio, al lugar de trabajo o a las relaciones externas” como lo define el Manual de Oslo publicado en 2005 por la Organización para la Cooperación y Desarrollo Económicos (OCDE).

Sobre la innovación encontramos que “un modelo de negocio fundamentado en la innovación se basa en encontrar y fomentar nuevas formas de crear, entregar y captar valor” (Generación de modelos de negocio de Alexander Osterwalder y Yves Pigneur. “Las ideas innovadoras son rentables únicamente en la medida en que tengan relación directa con aquello por lo cual los compradores están dispuestos a pagar” (La estrategia del océano azul de W. Chan Kim y Renée Mauborgne).

El conocimiento se adquiere mediante un proceso que parte de los datos disponibles, luego se analizan para convertirlos en información y finalmente al apropiarse de la misma mediante su puesta en práctica es cuando se convierte en verdadero conocimiento. Pero ningún aprendizaje es estático, permanentemente se deben evaluar los resultados para que dicho aprendizaje se perfeccione, evolucione. Eso es mejora continua.

Para que en una empresa se logre el aprendizaje organizacional, es decir, la adquisición e integración de conocimiento, habilidades y actitudes en sus colaboradores, es necesario realizar un proceso de cambio o transformación dentro de la misma y como tal, exige la participación de todos los integrantes y en todos los niveles.

Al lograr la construcción de capital intelectual, la empresa adquiere una ventaja competitiva en el mercado ya que los empleados que la integran ninguna otra organización los tiene. Este proceso se puede realizar de manera sencilla y constante cuidando que además sea permanente y no solo durante una temporada.

Todos los procesos de cambio requieren de un lapso de tiempo para su realización. Mientras mayor sea el tiempo disponible para su implantación, mayores serán sus posibilidades de permanencia,  entendimiento y mejora. Por el contrario, un proceso de cambio acelerado no permite su apropiación por parte de los colaboradores y sus beneficios se diluyen con el paso de las semanas.

Cada empresa tiene su propio ritmo de crecimiento, aprendizaje y desarrollo y por lo regular la implantación de cualquier nuevo sistema de trabajo implica la utilización de meses o años para su completa asimilación y el reforzamiento de los conceptos mediante capacitación permanente para mantener siempre vigentes sus postulados básicos.


Las empresas que destinan recursos para innovar no necesariamente realizan nuevas inversiones hasta que se recuperan las anteriores. La inversión en innovación es permanente independientemente de sus resultados aunque es aconsejable que la inversión sea escalonada, por fases. Ahora es tu turno de invertir comentando este post.